Cómo los abuelos pueden ser una poderosa influencia para el bien

Escrito por Ron Byers, pastor de la Iglesia Bautista Barfield, Murfreesboro, Tennessee

Proverbios 17:6 dice: “Los nietos son la corona de los ancianos, y la gloria de los hijos son sus padres”

Este verso expresa el honor que sienten los abuelos hacia sus nietos, así como el honor que sienten los hijos hacia sus padres.

¡Qué maravillosa oportunidad para mantener a las familias conectadas e interactuando para su beneficio mutuo! Debería existir una interacción constante entre generaciones para invertir y ayudarse mutuamente.

Una de las mejores maneras de invertir y ayudar es construir una relación sólida con cada generación, comenzando por el padre de tus nietos. Esto, a su vez, podría brindarles el mejor futuro posible a tus nietos, ya que tu influencia positiva enriquece las relaciones familiares.

Este noble deber y oportunidad de influir en los padres de nuestros nietos puede ayudarnos a dejar nuestro mundo un poco mejor de como lo encontramos. Hay pasos concretos que podemos dar, con la autoridad de las Escrituras, que pueden marcar una gran diferencia para nuestros seres queridos.

Sabiduría

Job 12:12 “Entre los ancianos está la sabiduría, y en la antigüedad, el entendimiento.”

Con los años has adquirido sabiduría, un tesoro de gran valor. No escuches los susurros de nuestro Adversario que nos dicen que debemos callar, que no tenemos nada que aportar o que nuestra voz no es apreciada. El tesoro de la sabiduría divina es mucho más valioso que cualquier herencia monetaria que podamos dejar.

En algunos casos, tendremos hijos deseosos de escuchar nuestros consejos, y debemos estar dispuestos a compartirlos con ellos. En otros, tal vez sean menos receptivos a nuestras enseñanzas, y debemos orar para que el Señor nos dé oportunidades para ayudarlos y el discernimiento para saber cuándo, dónde y cuánto compartir con ellos.

Testimonio

Salmo 37:25 “Fui joven, y ahora soy viejo; nunca vi al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando pan.”

Si bien la sabiduría es una verdad general válida para todos los tiempos y lugares, tu testimonio es tu propio conjunto de experiencias únicas.

Me gusta ir a un restaurante nuevo después de escuchar la opinión de alguien sobre lo mucho que le gustó. Agradezco las advertencias de quienes han tenido una mala experiencia en un establecimiento y pueden ayudarme a evitarlo.

Muchos de nosotros tenemos un testamento para dejar constancia de nuestros deseos respecto a nuestras posesiones tras nuestro fallecimiento. Originalmente, un testamento se conocía como «última voluntad y testamento». Su propósito no era solo distribuir las pertenencias, sino también compartir el testimonio de las creencias y experiencias de una persona.

¡Debemos darles a nuestros hijos y nietos una buena razón para creer que todos podremos reunirnos de nuevo en nuestro hogar eterno!

Audacia

Job 32:6-7 “Entonces Eliú, hijo de Baraquel el buzita, respondió: Yo soy joven, y vosotros muy viejos; por eso tuve miedo y no me atreví a daros mi opinión. Dije: Los días hablarán, y la multitud de años enseñará sabiduría.”

Elihu era tímido para hablar porque era más joven que los demás. Seguramente todos conocemos a alguien mayor que es muy directo y no le importa lo que piensen los demás. Dice lo que piensa sin importarle las consecuencias.

Si bien es cierto que la cortesía y el respeto son importantes, también es necesaria una valentía ejemplar que defienda lo que es correcto.

Patrick Henry es famoso por proclamar con valentía: «¡Libertad o muerte!». Probablemente no sería recordado hoy si simplemente hubiera dicho: «Me gustaría tener más libertad, si no les importa». Su audacia tuvo un gran impacto en muchas generaciones futuras.

Anticipación

Romanos 13:11 “Y esto, conociendo el tiempo, que ya es hora de despertar del sueño; porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando creímos.”

Jesús murió en la cruz para salvarnos de nuestros pecados y llevarnos a estar con Él para siempre. Como creyentes, cuanto mayores somos, más cerca estamos del cumplimiento de su plan. Y cuanto más cerca estemos, más debemos anhelarlo.

Nuestros nietos cuentan los días que faltan para Navidad, para que terminen las clases o para que empiecen sus merecidas vacaciones. No sabemos cuántos días faltan para que veamos a Jesús, pero nuestros nietos, y los padres de nuestros nietos, deberían comprender la ilusión que sentimos al pensar en nuestro hogar celestial

Conclusión

Dios ha dado nietos a sus abuelos como una gloriosa corona, ¡y debemos hacer que su futuro sea lo más brillante posible!

¿Cómo? Dedicándoles todo nuestro empeño a ellos y a sus padres, que son su corona, para que podamos seguir ejerciendo una poderosa influencia para el bien, ¡a lo largo de muchas generaciones venideras!

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