Experimentando a Dios a través de los momentos cotidianos de la vida con la abuela (Parte 1)

Escrito por Deb del Villar, Directora de Comunicaciones

Cada abuela tiene momentos que van desde circunstancias desgarradoras hasta celebraciones gloriosas, pasando por momentos de asombro y alegría.

A veces, los momentos de confusión nos empujan a los brazos amorosos de Dios y nos llevan a confiar en Él de una manera más profunda. En esos momentos, debes tomar la decisión consciente de creer en Dios y en su Palabra.

Cuando se trata específicamente de nuestros nietos, todos los momentos pueden parecer aún más serios y requieren que ejercitemos aún más nuestra fe.

En la primera parte de este artículo, analizaremos las tres primeras categorías de momentos significativos con la abuela.

Momentos del Jardín de Getsemaní

Imagínese recibir una llamada desesperada de su hijo sobre su preciado nieto de dieciocho meses. Se ha caído, se ha roto gravemente la pierna y está en cirugía. Catorce años después, las complicaciones de la operación siguen afectando su vida a diario.

Podría tratarse incluso de una crisis de salud o un diagnóstico más grave que acorte su esperanza de vida. ¡Son momentos difíciles!

Otro momento crucial en el jardín es cuando los abuelos deben asumir el rol de padres debido a una crisis familiar. Implica emociones, pensamientos, contacto físico, apoyo financiero y espiritualidad; esta experiencia lo abarca todo. Llega ese instante en que renuncias a tus planes y respondes afirmativamente a esta llamada decisiva.

En momentos como este, necesitas amigos que oren por ti. Que como cristianos apoyemos a estos héroes anónimos en nuestras iglesias y comunidades. ¡Acerquémonos a ellos, no les demos la espalda! Que estemos atentos a sus necesidades.

Son momentos en los que luchas y te debates con Dios, preguntándole si hay otra manera. Le ruegas que encuentre una forma diferente de llevar a cabo su plan. Una que sea menos dolorosa, menos intensa, más fácil y más rápida.

La palabra «Getsemaní» significa prensa de aceitunas. Jesús fue quebrantado para que nosotros no tengamos que ser quebrantados. 2 Corintios 4:8-10 nos anima a que, aunque suframos aflicciones, no seamos quebrantados. En estos momentos de soledad, ora y ora, pidiéndole a Dios que «aparte de nosotros esta copa», pero ríndele que «no se haga mi voluntad, sino la tuya, Señor»

También podríamos llamarlos momentos Jacob, donde, al final de la lucha, experimentas una cojera metafóricamente pronunciada. Una cojera que te acompaña el resto de tu vida. Esta cojera es un recordatorio constante de que Dios nos transforma a través de estos momentos difíciles. Nos convertimos en personas que Dios puede usar aún más en el futuro.

¿Y si Dios permitió que esto sucediera para que pudieras satisfacer las necesidades de otra persona mejor? Abuela, ¿estás dispuesta a venir al jardín para que Dios pueda cumplir su propósito a través de ti?

No olvides mirar hacia arriba: Dios está contigo en el jardín. Su Palabra dice que jamás te dejará ni te abandonará.

Momentos de María

La admiración y el asombro ante Dios pueden invadirte por muchas razones. Podría ser mirar el rostro de tu primera nieta y sentirte completamente cautivada y hechizada. Luego, te das cuenta de que tu hija está sosteniendo a su propia hija.

Son esos momentos de quietud y reflexión en los que experimentamos la maravilla de Dios y su obra. Surge con fuerza y ​​lucidez en tu mente y corazón como abuela. Puede ser ver a tu pequeño nieto observando una diminuta hormiga que se arrastra por la acera; observas, esperas y te preguntas cómo Dios obra en su pequeño corazón y mente.

Los momentos de comunión con María suelen conducir a momentos de adoración. Disfruta de estos momentos, abuela. Quédate un rato con tu maravilloso Dios todopoderoso.

Dios tiene maneras de sorprendernos y manifestarse de forma poderosa en pequeños gestos. Puede ser durante un momento de oración intensa por un nieto adolescente que está pasando por dificultades, cuando Dios revela a través de su Palabra la esperanza y la promesa que necesitas. Alza la vista y contempla al Dios que obra maravillas y está siempre presente.

Momentos de perfeccionamiento

¿Has vivido algún momento de fuego en tu vida? Son de esos momentos en los que piensas: «Pase lo que pase, confiaré en ti, Señor». David y Goliat, Ester, José o los hombres del horno de fuego conocen bien estos momentos.

¿Has vivido momentos inimaginablemente dolorosos, hirientes e injustos en tu vida? Tal vez un nieto sufría acoso escolar y a nadie parecía importarle. O un divorcio en tu familia sacudió profundamente tu vida y la de tus queridos nietos, tan vulnerables. Podría ser una crisis de salud que se llevó a tu amado hijo adulto y ahora tienes poca relación con tus nietos debido a un nuevo matrimonio.

La lista de momentos críticos podría incluir a un hijo adulto encarcelado o incluso a un nieto, una adicción que amenaza la seguridad de su preciado hijo y nietos, y la lista continúa.

¿Permitirás que estos momentos te definan o te transformen? Recuerda que los niños te observan y aprenden. ¿Cómo reaccionamos cuando la vida se pone difícil? ¡Mira a Dios! Él está dispuesto, es capaz y lo suficientemente amoroso como para acompañarte en medio de las dificultades

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